Entrevista a Sonia Fernandez maxima responsable del sector del juego en el Gobierno Vasco

Sonia Fernández es la máxima responsable del Gobierno vasco para un sector que, durante el pasado año, ha movido en Euskadi 1.485 millones de euros. Aquí se incluye lo que los vascos se han jugado en loterías -de competencia estatal-, casinos, bingos, tragaperras y apuestas de todo tipo -de competencia autonómica-.
Fruto de esta actividad, que para unos es ocio y para otros es vicio, las haciendas vascas han recaudado 73 millones de euros el pasado ejercicio. Ahora, el sector asiste a una caída del 17% en su actividad debido a la crisis.
Y se enfrenta a un reto: la directora de Juego y Espectáculos pretende regular el juego en internet.
-¿Cómo es posible hacerlo?
-Es cierto que es difícil, porque internet no tiene fronteras y las políticas de los países son muy diferentes: en Reino Unido el asunto está liberalizado, en Malta regulado... Y el acceso a la red es libre. Por eso, la UE ha dejado en manos de los estados miembros la regulación. Lo que queremos es que se haga una normativa base a nivel estatal donde estén los principios básicos, aunque todas la comunidades autónomas tenemos competencias exclusivas en juego.
-Pero es que uno desde Amurrio puede jugar una partida en una mesa de Las Vegas con otro que esté en Indonesia.
-Eso existe. El problema está en la falta de protección del usuario. Lo que se pretende es que haya casas de apuestas autorizadas por el Gobierno vasco, donde el jugador sabe que tiene garantías, que va a cobrar lo que gane. Se trata de que la gente tenga la posibilidad de jugar legalmente, igual que en los locales presenciales, en vez de estar en una situación alegal, sin regulación.
-Se estima que 60.000 vascos juegan por internet. ¿A qué?
-Sobre todo al póquer y a las apuestas deportivas. También se mete mucha gente en juegos de casino, bingos e incluso hay máquinas. Este es un ámbito que está en auge, está ahí, y por eso hay que regularlo.
-Entre otras cosas, para proteger a los menores.
-La tecnología da opciones para evitar que jueguen. Por ejemplo, exigiendo registros previos con un número de cuenta.
-¿Ha afectado la irrupción de internet a los operadores tradicionales?
-Los bingos y casinos se mantienen porque el concepto es diferente. Aunque el juego 'on line' está avanzando mucho, no quita consumidores a los operadores tradicionales, sino que atrae a otro perfil de cliente.

Nueva clientela
-¿Un perfil más joven?
-Sí. Cada segmento tiene un perfil diferente. El bingo tradicional, por ejemplo, atrae más al sector femenino de cierta edad, aunque tendrá que innovar porque está perdiendo clientela. Los casinos, por su parte, tienen el componente de atractivo turístico, por lo que llega gente más variada. Y las máquinas recreativas con premio (tragaperras) son utilizadas especialmente por hombres de clase media-baja entre los 35 y los 45 años.
-¿En qué medida afecta la crisis al sector del juego?
-La recesión económica afecta a todos, y este ámbito no es una excepción. Los empresarios nos dicen que el negocio ha bajado entre un 17% y un 20%, aunque hay muchas diferencias, según de qué estemos hablando. Por ejemplo, los casinos tienen más gente pero han bajado los beneficios, porque se gasta menos.
-Es una gran caída para Euskadi, país de apostadores.
-El juego ha existido siempre, y aquí más que en otros lados, muy vinculado también a tradiciones como la pelota, donde las apuestas están reguladas. Este modelo incluso se ha exportado a Miami con la cestapunta.
-También están vinculadas las apuestas al deporte rural, donde se han dilapidado fortunas.
-Lo desconozco, espero que no exista esto porque no está regulado.
-Pues sí existe.
-Será consensuado entre varios.
-Naturalmente. ¿Es delito?
-No mientras se restrinja al ámbito privado o no tenga un aspecto lucrativo. Por ejemplo, todos vemos las partidas de mus en los bares. Otra cosa sería que, de manera regular, se montasen en un local timbas ilegales de póquer y eso supusiese un negocio para el establecimiento.
-También ocurre.
-Pues quien sepa de ello, que lo denuncie. Nosotros no tenemos conocimiento. Si lo tuviésemos, nuestra obligación es perseguirlo, levantar acta y sancionar.
-El juego tiene más riesgos. Un 4% de los vascos, cerca de 80.000, tienen problemas con él.
-La ludopatía es una enfermedad tremenda que provoca dramas familiares y deja a la gente en riesgo de exclusión. Además, a quien la sufre le cuesta mucho reconocerlo: es fruto del aburrimiento y la soledad, que es la gran enfermedad del siglo XXI. Por eso, en el Libro Blanco del Juego de Euskadi planteamos fomentar el juego responsable.
Con moderación
-¿Cómo se fomenta?
-El juego debe ser una forma de ocio, un divertimento. Cada persona debe decidir el tiempo que se va a emplear y el dinero que se va a gastar. Y debe hacerlo para divertirse, no como una forma de lograr ingresos extra. Para fomentar esta actitud haremos una campaña socialmente reconocible, con cartelería, pegatinas y con fórmulas para facilitar el acceso a ayuda a los jugadores compulsivos. Y también queremos insistir en que estas personas son enfermos.
-Con el problema social que supone la ludopatía, ¿es fácil 'vender' el sector del juego?
-El juego es totalmente legítimo. ¿Alguien se plantea cerrar los bares porque haya alcohólicos? Es una forma de ocio, igual que el parchís, y hay una demanda.
-¿Ha más ludópatas aquí que en el resto de España?
-No, el porcentaje es el mismo, y coincide con el resto de Europa.
-En Euskadi hay 12.000 máquinas tragaperras. ¿Son muchas?
-No. También en esto estamos dentro de la media, y desde 2003 no se dan nuevas autorizaciones. Es más, aquí tenemos limitado que sólo puede haber una máquina recreativa con premio por cada local de hostelería. En comunidades vecinas puedes ver varias en un mismo establecimiento.
-Son una tentación para los ludópatas.
-Más tentación son algunas páginas de internet, donde pones 'ludopatía' y te salen casas de apuestas y facilidades de crédito para lograr dinero y jugar. Así, mal vamos.
-¿Cuánto dinero juega, de media, cada vasco?
-Es una cuestión que, normalmente, se oculta, y cualquier dato es poco fiable. Hay estimaciones que hablan de unos 42 euros al mes entre jugadores habituales.
-¿Cuánto juega usted?
-Yo, por ley, tengo prohibido jugar.

Los deportistas no podran apostar por internet

El secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky , se comprometió este jueves a regular las apuestas por internet a través de una ley del juego que prohibirá arriesgar dinero a los deportistas en activo, tal y como ocurre en la Comunidad de Madrid, tras el escándalo del Las Palmas-Rayo Vallecano que está siendo investigado por la UEFA y por la Fiscalía General del Estado.
Lissavetzky , cuyo deseo es «que se actúe con la máxima contundencia contra el fraude deportivo», también aboga por un órgano regulador, formado por Hacienda, Consejo Superior de Deportes (CSD), ligas y representantes de jugadores, entre otros organismos, que luche por garantizar el equilibrio financiero de los clubes, «con el fin de que el deporte sea solvente, saneado y sostenible».
En cualquier caso, el secretario de Estado reconoce que «si hay fraude deportivo en España, no se acabará por el hecho de modificar el Código Penal, igual que la ley antidopaje no ha conseguido terminar con el dopaje», aunque puntualiza que «son las leyes las que sostienen las políticas que se están llevando a cabo y es preciso determinar unas reglas». «Y si se puede obtener dinero para el deporte y el CSD, bienvenido sea», añadió quien considera necesario «que haya un retorno económico para el mundo del deporte». En este sentido, recordó que en diversos países europeos, casos de Suiza y Francia, está prohibido que los futbolistas luzcan en sus camisetas el nombre de casas de apuestas deportivas online -lo ha sufrido el Real Madrid en Zúrich y Marsella-, «porque se considera una publicidad negativa», y estimó que «es de cajón que se apruebe una ley general que impida que los deportistas apuesten».
Lissavetzky sí admitió que dado que la reforma del Código Penal que castigará con penas de cárcel el fraude deportivo no tendrá efecto retroactivo para el Las Palmas-Rayo, será complicado probar que hubo apuestas ilegales para ese partido de la pasada temporada que terminó con empate sin goles y garantizó la permanencia del equipo canario en Segunda División. «Lo importante y lo ideal es que haya información y transparencia, pero con el tema de protección de datos que existe en España también es un asunto muy complejo. Yo no tengo una 'policía Lissavetzky ', una policía deportiva, pero el que ha hecho la reforma del Código Penal he sido yo. Nadie la hizo antes».